Primero fue el de su ex-esposa que le hizo una reclamación retroactiva exigiendo unos millones de pesos que según ella el artista tenía que pagarle como parte de la separación de bienes.
En ese tiempo el artista argumentó que le había pagado lo que le correspondía en su momento, y que años después la señora se había inventado que le faltaba una suma por pagarle para tratar de abarcar parte de los bienes que este había logrado luego del divorcio.
Porque después que se divorció fue que el hombre hizo dinero.
Frank, entre otras cosas argumentó que personalmente seguía atendiendo a sus hijos, haciendole compras en los supermercados, por lo que veía injustificado que su ex esposa le hiciera un reclamo millonario.
Sin embargo, al final llegó a un acuerdo económico para quitarse ese asunto de encima.
Ahora se repite la historia, pero con su manager Sergio Santiago, a quien despidió y ahora ante el reclamo de nueve millones de prestaciones laborales, el artista alega que no era su empleado, porque éste devengaba un diez por ciento de la venta de sus shows y presentaciones.
La argumentación ha encontrado poco eco y aceptación en la gente del ambiente, pues todos los managers, promotores y gente del medio están con Santiago y no con Frank.
Dicen que al bachatero le será difícil sostener, defender y convencer sus argumentos en un tribunal en una eventual litis laboral.
Agradecimientos a nuestros amigos de www.josephcaceres. net
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