Friday, May 29, 2009

FACEBOOK SE COMPLICA

Por Gloria Ruiz Kuilan y Eliván Martínez Mercado

Las cosas se le están complicando a Facebook. Judíos, activistas cibernéticos y blogueros mantienen una campaña de opinión pública contra este espacio de interacción social cibernético, pues su administración no ha eliminado grupos de usuarios que niegan la existencia del Holocausto. Mark Zuckerberg, ex estudiante de la Universidad de Harvard de ascendencia judía, creó en 2004 este espacio como una red de contactos para universitarios. Ahora trata de que no se le salga de las manos una plataforma sofisticada que usan más de 200 millones de personas en todo el planeta (1.02 millones adscritos a la red de San Juan), mientras está inmersa en controversias como estas, que cuestionan su capacidad para controlar el contenido.

Pero las complicaciones no sólo incluyen a Facebook sino también al usuario que muchas veces ve comprometida su libertad de expresión y su privacidad. Los comentarios, las fotos o los vídeos que alguien despliega en internet tienen consecuencias cuando los ven los padres, la pareja sentimental, los profesores o el jefe. No es un secreto que hasta las compañías husmean en los perfiles de Facebook para filtrar aún más la contratación de un candidato o prohiben el uso de Facebook en el empleo. La privacidad y la libertad de expresión quedan en jaque.Tras la controversia sobre el Holocausto, los directivos de la red social eliminaron dos de estos grupos: ‘Based on the facts? There was no Holocaust’ y ‘Holocaust is a Holohoax’. Ambos alegaban la falta de pruebas científicas para sostener que los nazis mataron a seis millones de judíos durante la Segunda Guerra Mundial, mientras mantenían un lenguaje de odio contra los judíos. Pero las críticas contra Facebook continuaron porque ha dejado otros grupos activos que mantienen la misma postura. Por otro lado, algunos usuarios que también aducen que el Holocausto no existió levantaron su voz de protesta criticando a Facebook por supuestamente coartar su derecho a la libre expresión.

Por Facebook dar servicios a cualquier parte del mundo mediante internet, está sujeto a leyes de jurisdicción de distintos países a las que debe responder, aunque la compañía establezca que en caso de litigios las leyes de California regirán el acuerdo. El asunto es que en Alemania, Bélgica, República Checa, Israel, Liechtenstein, Lituania, Luxemburgo, Polonia, Portugal, Rumania, Suiza, Francia y Austria consideran un delito la negación del Holocausto.

¿Hasta qué punto esta pugna muestra que Facebook no puede controlar lo que se coloca en el espacio cibernético? ¿Existe realmente ese control? ¿Cuál es su alcance? ¿Se desvanece el supuesto de que todo en internet está fundamentado en una total libertad?

Facebook admite los problemas

“Uno de los asuntos más difíciles que enfrentamos es cómo manejar el intercambio de ideas y de opiniones”, según un comunicado que envió el equipo de comunicaciones de Facebook a LaREVISTA, tras no conceder una entrevista. “Cuando éramos un espacio pequeño usado por estudiantes de universidades estadounidenses, decidíamos cómo manejar información crítica sobre fraternidades o sobre una clase, pero ahora -mientras el espacio es usado por más de 200 millones de personas con distinto trasfondo en todo el mundo- estamos enfrentando intensos conflictos regionales, étnicos y religiosos que preceden a Facebook por décadas y siglos”.

Luego el comunicado aborda directamente la controversia. “Estuvimos un tiempo considerable discutiendo el asunto en torno a la negación del Holocausto y hemos llegado a la conclusión de que la mera aseveración de negarlo no es una violación a nuestros términos. Pensamos que hay una diferencia significativa entre promover la violencia contra un grupo de personas y expresar una opinión sobre una política, conjunto de creencias o un evento histórico, aunque esa opinión sea errónea, escandalosa u ofensiva para mucha gente”.

Uno de estos grupos que todavía está activo es ‘Holocaust: A series of Lies’, que hasta el cierre de esta edición tenía 94 miembros, y sostiene que existe para aquellos “con cerebro para pensar que el Holocausto es una gran mentira, una obra dramática de los judíos que no tiene episodio final”. Aunque Facebook no ha querido cerrarlos, la compañía sí usa una tecnología de geolocalización que hace que los grupos no aparezcan para los usuarios en Alemania, Francia y Austria.

“En Estados Unidos, las expresiones de odio son permitidas, porque el gobierno las considera como libertad de expresión, algo que se interpreta de una manera amplia”, sostiene Hiram Meléndez, fundador de la Clínica de Derecho Cibernético de la Escuela de Derecho de la Universidad de Puerto Rico. “Pero el gobierno de Francia o Alemania podrían hacerle un reclamo legal a Facebook porque sus ciudadanos están participando en un espacio donde se niega el Holocausto”. Ahí está el antecedente del caso LICRA vs. Yahoo!, decidido en el Tribunal Supremo de París en 2000, en el que una organización contra el racismo y el antisemitismo logró bloquear la venta de memorabilia nazi por medio de subastas en ese portal. Algunos analistas interpretan que esto crea un antecedente de competencia universal de las cortes francesas para decidir casos de internet.

Pero toda esta controversia es sólo un ejemplo de las muchas complicaciones de Facebook. La administración todavía no se ha expresado ante una nueva polémica surgida luego de que el servicio de seguridad israelí, Shin Bet, advirtiera de que grupos radicales islamistas usan esta plataforma y otras redes sociales para reclutar posibles espías en Israel. Terroristas islamistas de la organización libanesa Hezbolá, siempre según la organización gubernamental israelí, buscan candidatos en perfiles de soldados activos o en reserva, y supuestamente también ofrecen ofertas laborales en el extranjero a israelíes para secuestrarlos.

Un reto para el usuario

Para algunos usuarios la experiencia no ha sido tan placentera. “Me salí de Facebook porque la gente es imprudente”, cuenta una mujer que no había acabado de divorciarse y ya un “amigo” había colgado una foto en la que aparece ella con su nuevo novio. Tuvo que ir a la sección de ajustes a la cuenta y desactivarla. Así se pierde el contacto con sus conocidos a través de la plataforma. Pero de todos modos otros pueden subir en sus propios perfiles fotos de ella y “taguearla”, lo que indica que la foto va a tener en el calce el nombre de ella, y otros pueden fijarse. La cuenta se puede reactivar inmediatamente tras escribir el e-mail y la contraseña.

Otros tropiezos con Facebook ocurrieron en 2007, cuando la red social comenzó a utilizar fotos de amigos de usuarios en anuncios. Así se desplegaban mensajes como: “Luis acaba de entrar al Pepsi Challenge” o “Susana es una fanática de Verizon Wireless”, según el blog Bits de The New York Times. El problema, entre otros, es que Facebook no pidió autorización a sus usuarios para el uso de las fotos en los anuncios.

Y hasta los altos dignatarios no han escapado al poder de Facebook. Para su desgracia, un grupo surgió en Facebook (‘Perdona, Obama: Berlusconi es un coglione (gilipollas)’) a sólo horas de que el primer ministro italiano, Silvio Berlusconi, hiciera un chiste racial sobre el presidente Barack Obama.

También las universidades estadounidenses comenzaron a echar mano de las indiscreciones de algunos usuarios que colocan fotos, mensajes o vídeos comprometedores. Ese fue el caso de algunas universidades de Kentucky que utilizaron las fotos cuestionables publicadas en Facebook para incriminar a los estudiantes que bebían en los dormitorios y así aplicarles medidas disciplinarias.

En el Fisher College en Boston un estudiante fue expulsado luego de burlarse y amenazar a un oficial de la policía en un foro de Facebook.

Y es que los usuarios, antes de acceder a las redes sociales, deben entender que estas suponen unos riesgos y una vulnerabilidad para ellos, comentan Eliseo Colón -director de la Escuela de Comunicación Pública de la Universidad de Puerto Rico- y Manuel Lobato -profesor del Departamento de Ciencias Sociales de la facultad de Estudios Generales de la UPR y director del proyecto Tendenciaspr.com. Ambos aseguran que hoy día hay más consciencia respecto a la información que se debe compartir y la que no, pero reconocen que aún hace falta más orientación al respecto. Acceder a formar parte de una red social como Facebook implica hacerse más público: que otros tengan información sobre uno y que uno tenga más información sobre otros (qué hizo, a dónde fue, con quién se retrató, qué películas le gustan, cómo se siente en ese momento, qué páginas web lee...).

Por eso en febrero pasado Facebook causó un escándalo entre sus usuarios, al informarles que había cambiado las reglas de uso y determinado que la propiedad de todos los contenidos le pertenecía a la compañía. Ante la ola de protestas de los usuarios la empresa tuvo que recular, y adoptó una nueva política, votada por los usuarios, que establece que todo el contenido pertenece a los usuarios. El problema es que la intimidad no está garantizada, porque cuando se borra un contenido en internet, se mantienen copias por un período de tiempo. “Es muy fácil entrar y muy difícil salir, porque los movimientos de los usuarios quedan registrados. Eso es lo malo de los contenidos digitales. Aunque te salgas lo cierto es que van a existir los archivos siempre”, dice Lobato.

Los usuarios también pueden escoger quién entra a su perfil y discriminar entre qué “amigos” pueden ver sus fotos, sus comentarios, su información personal o cualquier otra información. Pero Facebook dice que no hay seguridad perfecta y que se lava las manos cuando alguien entra al perfil de un usuario ajeno y copia la información, que puede ser difundida.

Un dilema sin fin

Los entrevistados consultados por LaREVISTA reconocen que las controversias seguirán surgiendo en el futuro en Facebook y en plataformas similares. “Esto es sólo el principio. Yo les llamo ‘growing pains’”, dice el consultor en tecnología Wilton Vargas.

Eso no implica que Facebook se convierta en un monstruo incontrolable. “Esto es parte de un servicio como este. No es la primera vez que sucede”, dice Vargas.

Este dolor de cabeza de Facebook es inherente a su naturaleza porque su contenido es manejado por los usuarios, concurren los entrevistados por LaREVISTA. “Ese es el eterno problema no sólo con Facebook, sino con otras herramientas de internet que son diseñadas para que sean los usuarios los que manejen el contenido. Se enfrentan continuamente a la situación de hasta qué punto son responsables de lo que los usuarios ponen y hasta qué punto deben mantener el control”, dice Lobato.

De entrada, la controversia rompe con una “falacia”, a juicio del profesor de sociología y antropología de la Universidad de Puerto Rico, José Luis “Pinchi” Méndez. “Como se proyectó Facebook originalmente era como un espacio en el que no iba a haber control y eso no es real”.

“Esa especie de libertad absoluta no existe, se tiene que pasar por una especie de censura”, agrega Méndez.

“[La supuesta falta de control] son los imaginarios con los que se quiere vender la red social, pero de que hay controles los hay. Y el control primario se da desde el momento en que la persona accede a entrar al espacio virtual con toda la información que esta da”, dice Colón.

No todo es negativo

Claro que Facebook tiene sus beneficios, como lo es la manera de enterarse de lo que hacen los amigos, intercambiarse imágenes de momentos entrañables y hasta usarlo para vender productos. La popularidad de este espacio es tal que en noviembre pasado sobrepasó los más de 200 millones de usuarios, en gran parte gracias a haber lanzado sus versiones en francés, español y alemán. Facebook ha logrado incluso sobrepasar a su rival MySpace en términos de su tráfico mensual, indica la compañía de investigación en mercadeo ComScore. En abril de este año el número mensual de usuarios de MySpace bajó un 20% en visitas a la página en comparación con las cifras del 2008, mientras que Facebook creció.

De acuerdo con estadísticas que provee el mismo Facebook, más de dos terceras partes de los usuarios no son universitarios y la mayoría de ellos está entre los 35 años de edad.

En el espacio cibernético se despliegan más de 850 millones de fotos cada mes, más de 8 millones de vídeos mensuales y más de mil millones de contenidos compartidos cada semana. Asimismo, más de 100 millones de usuarios se conectan a Facebook al menos una vez al día. El Papa ha sido una de las múltiples personalidades -junto al presidente Obama, el mandatario francés Nicolas Sarkozy, la actriz Demi Moore y estrellas de la NBA- que han descubierto el poder de convocatoria y de comunicación de Facebook. Por eso Benedicto XVI, que pide a los creyentes usar el mundo digital para dar el testimonio de su fe, inauguró esta semana una aplicación de Facebook que permitirá a los cibernautas intercambiar postales religiosas y sus discursos.

La verdad es que en Facebook, como en internet, se refleja todo lo deleznable y lo excelso de la humanidad, en la medida en que todo lo que está allí es creado por los humanos. “Cuando la internet se popularizó en los años 90 se pensaba que se podía separar la realidad de carne y hueso de la realidad virtual. Ahora se sabe que no es así”, concluye Meléndez. “Todo es parte de lo mismo. Lo que haces en el mundo real tiene un impacto en el mundo virtual y lo que haces en el mundo virtual tiene un impacto en el mundo real”.

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